Quejas. Todos conocemos a aquella persona que destaca por sus quejas… y sobre todo por la forma en que las dice, lo cual suma mucho a la pérdida de armonía y bienestar en el ambiente del grupo de amigos o amigas en el que se encuentra. Y es que este es el principal problema de rodearse de personas que son maestras en el arte de quejarse, porque no solo adoptan una actitud pesimista ellos mismos, sino que influyen en las demás personas de su alrededor, haciendo que estas cambien en cierto grado su forma de ver la situación presente, y el mundo en general.
Uno de los atributos menos recomendables que debe tener una persona cercana es la propensión a dejarse llevar por lo que le está sucediendo en el momento y ser incapaz de controlar sus emociones, para caer en el bucle de encerrarse en sus propios pensamientos y no aceptar ninguna alternativa. Cuando este ciclo empieza… ¡prepárense para los siguientes 10 o 15 minutos de quejas e incomodidades que salen desde una postura de víctima!
Aunque, como bien dice el refrán: «Mejor prevenir que curar», es mejor prepararse para no tener que prepararse para aguantar tal cosa, es decir, intentar no juntarse con ese tipo de gente desde un primer momento. Por fuerte que suene, aunque esta persona sea muy amiga de ti, conviene que te distancies lo más posible.
Una de las claves para vivir una vida plena y sana es rodearse de la gente adecuada y de las personas con las que sientes una energía increíble para vivir la vida… por lo que aquella gente que se queja y te quita esta energía es mejor evitarla, y así poder vivir cada momento, por malo que sea, desde la mejor perspectiva posible y de la mejor manera posible.